lunes, 25 de mayo de 2015

La importancia de la construcción efímera en la relación de la triada espacio – objeto – sujeto.

Cuando a espacio público nos referimos, de inmediato nos hacemos a la idea que son espacios que por naturaleza nos pertenecen a todos, pero como he tratado de explicar con mi postura en el escrito anterior, considero que no es suficiente usar solo dos categorías en cuanto a la denominación de los espacios. Pues si bien encontramos contrastes entre lo público y lo privado introduzco un término que denomino, espacios híbridos.
Puesta esta afirmación de una necesidad de inclusión del espacio hibrido, lo que hace este como tal es diluir el brusco cambio de categoría entre lo público y privado, de modo que el espacio hibrido es la transición entre los dos espacios altamente contrastados.
El habitante de calle, lo menciono de esta manera para hacer el énfasis en quién habita qué y dónde encuentro dicha transición, se apropia de los lugares disponibles donde encuentra la oportunidad de habitar y significar al grado de lugar. Con su mera presencia, este ser sin lugar, ha encontrado, por cierto tiempo, un espacio al cual pertenece, pero paradójicamente este se excluye de la relación que logra tejer en la pausa de su errar constante.  Los lugares que encuentra, la mayoría del tiempo, son abiertos o no delimitados, como es el caso de puentes, zonas verdes, aceras etc. Pero no siempre es así, hay sitios que pertenecieron a lo privado y por su estado de abandono, son re significados por estos seres con necesidad de reposo.
Su condición de habitar es atravesada por la línea consiente de la inmediatez, es decir, lo efímero se convierte en constante durante la estadía en cualquier lugar que saben les pertenece solo por algunos días e incluso horas, aunque hay casos en los que perduran meses o años en un mismo lugar, pero siempre con la única certeza de no poseerlo. Su incesante búsqueda de aparente tranquilidad, hace que se desplace de un lugar a otro aprovechando solo las herramientas que el entorno, o la caridad de la sociedad, pueda brindarle.
Hay una cosa clara, y es que estos sujetos se encuentran siempre desplazándose de un lugar a otro, al igual que la mayoría de los ciudadanos corrientes, van de un punto A a un punto B, la diferencia es que su punto B pocas veces está establecido, y queda al azar su llegada. Al llegar, arriban con las cargas diarias, no solo cansancio o sueño, sino con los elementos  que han podido recuperar de los desperdicios, así el objeto que antes era poseído por alguien de la esfera privada se expone a lo público y es apropiado por quien en condición de nómada lo toma para ambientar su espacio público que ahora es hibrido por que él lo significa con su presencia.
La arquitectura de este espacio hibrido, al igual que los objetos, es efímera. El sujeto logra durante un tiempo, no determinado, no solo la re significación  o a apropiación, sino una valiosa intervención, una construcción que dentro de la precariedad  y poca durabilidad de los materiales usados, como cartón, plástico, telas, madera etc., brindan confort y protección.

En suma, cargar durante sus recorridos lo que ahora posee, por comodidad en el desplazamiento, exige que lo que lleve consigo sea liviano, esto hace que su búsqueda y clasificación del material reciclado sea perspicaz. Su adquisición se renueva, se utiliza hasta que se le extrae su última funcionalidad, a la vez va cambiando de posición el objeto, como lo hace cualquiera dentro de su hogar, para renovar la imagen y la forma de relacionarse con el espacio.
La triada sujeto – espacio – objeto está en constante transformación, nunca pueden relacionarse de la misma manera. Partiendo de la condición del sujeto en su constante transformación (Heráclito, 535 a.C.); al igual que este, el objeto también trasmuta pero en este caso se deteriora y es necesario un cambio material; el espacio por no poseerle  y estar en su búsqueda todo el tiempo también es modificable, cambiante. Estas condiciones desposeen al ser sin lugar de cualquier tipo de pertenencia que puede llegar a imaginar, aun así cuando este precisa su enajenamiento ante lo que lo rodea.
En consecuencia, lo único que verdaderamente necesita un sujeto que habita el espacio, ya sea público, privado o hibrido, es encontrar donde descansar. Este descanso es más relevante en los espacios híbridos para poder, al día siguiente, retomar su búsqueda constante de un nuevo espacio para descansar. Por tal motivo, es habitual encontrarse con sujetos cuya partencia más valiosa puede ser un cartón, pues este cumple con las características necesarias para la habitabilidad de un espacio a la intemperie, exceptuando la humedad, es resistente, ligero, por sus características físicas propicia calor y es mucho más suave la superficie de la tierra, sea esta asfalto por ejemplo.



No hay comentarios.:

Publicar un comentario