Cuando a espacio público nos
referimos, de inmediato nos hacemos a la idea que son espacios que por
naturaleza nos pertenecen a todos, pero como he tratado de explicar con mi
postura en el escrito anterior, considero que no es suficiente usar solo dos
categorías en cuanto a la denominación de los espacios. Pues si bien
encontramos contrastes entre lo público y lo privado introduzco un término que
denomino, espacios híbridos.
Puesta esta afirmación de
una necesidad de inclusión del espacio hibrido, lo que hace este como tal es
diluir el brusco cambio de categoría entre lo público y privado, de modo que el
espacio hibrido es la transición entre los dos espacios altamente contrastados.
El habitante de calle, lo
menciono de esta manera para hacer el énfasis en quién habita qué y dónde encuentro
dicha transición, se apropia de los lugares disponibles donde encuentra la
oportunidad de habitar y significar al grado de lugar. Con su mera presencia,
este ser sin lugar, ha encontrado, por cierto tiempo, un espacio al cual
pertenece, pero paradójicamente este se excluye de la relación que logra tejer
en la pausa de su errar constante. Los
lugares que encuentra, la mayoría del tiempo, son abiertos o no delimitados,
como es el caso de puentes, zonas verdes, aceras etc. Pero no siempre es así,
hay sitios que pertenecieron a lo privado y por su estado de abandono, son re
significados por estos seres con necesidad de reposo.
Su condición de habitar es
atravesada por la línea consiente de la inmediatez, es decir, lo efímero se
convierte en constante durante la estadía en cualquier lugar que saben les
pertenece solo por algunos días e incluso horas, aunque hay casos en los que
perduran meses o años en un mismo lugar, pero siempre con la única certeza de
no poseerlo. Su incesante búsqueda de aparente tranquilidad, hace que se
desplace de un lugar a otro aprovechando solo las herramientas que el entorno,
o la caridad de la sociedad, pueda brindarle.
Hay una cosa clara, y es que
estos sujetos se encuentran siempre desplazándose de un lugar a otro, al igual
que la mayoría de los ciudadanos corrientes, van de un punto A a un punto B, la
diferencia es que su punto B pocas veces está establecido, y queda al azar su
llegada. Al llegar, arriban con las cargas diarias, no solo cansancio o sueño,
sino con los elementos que han podido
recuperar de los desperdicios, así el objeto que antes era poseído por alguien
de la esfera privada se expone a lo público y es apropiado por quien en
condición de nómada lo toma para ambientar su espacio público que ahora es hibrido
por que él lo significa con su presencia.
La arquitectura de este
espacio hibrido, al igual que los objetos, es efímera. El sujeto logra durante
un tiempo, no determinado, no solo la re significación o a apropiación, sino una valiosa
intervención, una construcción que dentro de la precariedad y poca durabilidad de los materiales usados,
como cartón, plástico, telas, madera etc., brindan confort y protección.
En suma, cargar durante sus
recorridos lo que ahora posee, por comodidad en el desplazamiento, exige que lo
que lleve consigo sea liviano, esto hace que su búsqueda y clasificación del
material reciclado sea perspicaz. Su adquisición se renueva, se utiliza hasta
que se le extrae su última funcionalidad, a la vez va cambiando de posición el
objeto, como lo hace cualquiera dentro de su hogar, para renovar la imagen y la
forma de relacionarse con el espacio.
La triada sujeto – espacio –
objeto está en constante transformación, nunca pueden relacionarse de la misma
manera. Partiendo de la condición del sujeto en su constante transformación (Heráclito,
535 a.C.); al igual que este, el objeto también trasmuta pero en este caso se
deteriora y es necesario un cambio material; el espacio por no poseerle y estar en su búsqueda todo el tiempo también
es modificable, cambiante. Estas condiciones desposeen al ser sin lugar de
cualquier tipo de pertenencia que puede llegar a imaginar, aun así cuando este
precisa su enajenamiento ante lo que lo rodea.
En consecuencia, lo único
que verdaderamente necesita un sujeto que habita el espacio, ya sea público,
privado o hibrido, es encontrar donde descansar. Este descanso es más relevante
en los espacios híbridos para poder, al día siguiente, retomar su búsqueda
constante de un nuevo espacio para descansar. Por tal motivo, es habitual
encontrarse con sujetos cuya partencia más valiosa puede ser un cartón, pues
este cumple con las características necesarias para la habitabilidad de un
espacio a la intemperie, exceptuando la humedad, es resistente, ligero, por sus
características físicas propicia calor y es mucho más suave la superficie de la
tierra, sea esta asfalto por ejemplo.
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